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Torres, Norberto: Historia de la guitarra flamenca. El surco, el ritmo y el compás

Reseña de Josemi Lorenzo Arribas

Córdoba: Almuzara. 2005. 245 pp.
ISBN: 84-96416-58-5.


En Historia de la guitarra flamenca. El surco, el ritmo y el compás se agrupan los comentarios que periódicamente, a través de la revista El Olivo, o diseminados por Congresos y Jornadas, viene haciendo el especialista, crítico y guitarrista Norberto Torres, autor necesariamente conocido para cualquiera que se haya interesado en la guitarra flamenca. A este público ofrece, agrupado, un material insustituible de necesaria consulta.

El libro tiene una estructuración clásica e inteligible, que comienza por el principio, perogrullada que no lo es tanto para quienes estén habituados a este tipo de bibliografía, y cautela que siempre se agradece cuando un tema no está suficientemente sistematizado. Dicho de otra manera, se repasan los antecedentes de la guitarra flamenca, su morfología, el concepto de “toque flamenco”, la guitarra en la fonografía antigua, y se da paso a la nómina de maestros, con sus correspondientes capítulos dedicados a los grandes: don Ramón Montoya, Niño Ricardo, Sabicas y Mario Escudero, Manuel Cano y Serranito, Manolo Sanlúcar y Paco de Lucía (sorprende la ausencia de un capítulo dedicado a Javier Molina). A partir de aquí, se suceden un aluvión de nombres propios de la guitarra flamenca actual, grabaciones, fechas y trayectorias. Es más una relación que un análisis, pero trufada de comentarios de calidad que definen bien las características más particulares de los personajes aludidos de forma muy sintética. Es decir, clasicismo en cuanto a la presentación de contenidos, que hace de las 243 páginas de texto una lectura comprensible para público tanto iniciado como no iniciado, lo cual no es poco, con el estímulo del anuncio de nuevos títulos de la misma editorial y por el mismo autor (quién mejor), consagrados monográficamente a tocaores de la importancia de Ramón Montoya, Sabicas (72), o Manuel Cano (76). De hecho, posteriormente a este libro, Norberto Torres ha publicado otro dedicado al Niño Ricardo (2006).

Se agradece la atención que se dedica a las creaciones recientes agrupadas bajo la denominación de “Nuevo Flamenco”, es decir, las propuestas de fusión con otros tipos de música, de corte jazzístico, étnico, rockero, rapero... Acostumbrados a los continuos ayes de tanto purista, Norberto Torres, dejando clara su postura y sus preferencias guitarrísticas y estilísticas no teme entrar en estos vericuetos contando lo malo, pero también lo bueno, sin rasgarse las vestiduras y reconociendo las aportaciones que estos enfoques han ofrecido al flamenco en general. En este mismo sentido, se han de subrayar las certeras referencias al contexto del mercado globalizado (donde no sólo hay sombras), a la importancia del ordenador en los guitarristas de hoy, y a las estrategias comerciales para triunfar en el mercado del disco, en un campo tan ingrato como la guitarra flamenca. Estas reflexiones suponen un esfuerzo que, en mi opinión, le hace mucho bien al flamenco, y que debían suponer una piedra de toque para otros tratadistas, ya que no se sataniza per se, ni se advierte esa mirada melancólica que tan pocos frutos produce. Por otro lado, además de los comentarios sobre la producción de novedades discográficas de guitarra flamenca, es muy acertada la inclusión de otros sobre su contexto de recepción, introduciendo suavemente, casi de refilón, cuestiones propias de los Estudios Culturales. Esta corriente, en este caso, se detiene en el contexto completo que rodea al instrumento más allá del producto musical acabado que podemos escuchar en disco o en directo (crítica, medios de producción, factores socio-culturales, procesos de distribución...) está muy en boga en otras partes, y en otras reflexiones musicológicas, pero escasamente representada en la reflexión flamenca nacional.

El gran interés que tiene este libro me lleva a detenerme primero en sus detalles mejorables, de no demasiado calado, que no empañan la calidad de un producto que es sobresaliente en cuanto a sus contenidos (la parte más difícil) y que aquí pasa sin ningún problema el juicio crítico. En este sentido, el libro parece resentirse de la amalgama de textos anteriores del propio autor que se yuxtaponen, sin demasiado interés en su arreglo para facilitar transiciones menos notorias y dar unidad a este nuevo texto, llegándose a mezclar diversos registros que entorpecen la lectura continuada. Así ocurre en la extensa entrevista que se reproduce realizada a Gerardo Núñez (141-7), que rompe el ritmo de la narración precedente y subsiguiente. Aunque en el listado bibliográfico final vienen referenciadas las fuentes donde tales páginas están publicadas, no vendría de más una nota a pie de página, en cada apartado donde esto ocurre, que no son pocos, para entender mejor los cambios de estilo. De hecho, Historia de la guitarra flamenca viene a ser un resumen de los dos volúmenes titulados Guitarra flamenca (subtitulados, respectivamente, ‘Lo clásico’ y ‘Lo contemporáneo y otros escritos’), obra que sólo se cita en la bibliografía del libro al que se dedica esta recensión. No se explican, por evidente despiste, los ritmos binarios de los repertorios locales (23), y así se podrían repasar algunos detalles más. Por el contrario, es de gran interés la reflexión sobre la escritura musical de la guitarra flamenca (213-223), las explicaciones sintéticas de los distintos toques que admite la sonanta (26-7), o el catálogo de recursos idiomáticos del instrumento (21ss, 196-7).

Convendría cuidar, en todo el libro, algunos aspectos editoriales, de los que señalo tres, para no desmerecer en lo adjetivo un volumen realmente útil en sus cuestiones sustantivas. En primer lugar, la corrección de estilo, que evitaría excesivas erratas tipográficas u ortográficas, demasiadas para un libro bien presentado como éste. En segundo lugar, una mejor reproducción de las fotografías que se insertan. Al margen de que procedan en su mayoría del archivo particular del autor, se echa de menos un mayor cuidado en su calidad final, poco contrastada y con demasiado negro en su mayor parte. Finalmente, y es de mayor calado, se echa demasiado en falta la ausencia de un muy necesario índice onomástico (serían deseable otros también, de títulos fonográficos o de piezas citadas). En un libro de estas características, basado en el nombre propio en muchas de sus páginas, adscritos a escuelas o filiaciones, dicho índice se erige en un instrumento que facilita mucho la investigación, evitando perder tiempo y paciencia a la búsqueda de la referencia correspondiente. Como apunte último, la portada del libro, una fotografía de los primeros trastes de una guitarra de palillos, con bordón deshilachado y sujeto a la clavija tan sólo por el acero del entorchado destrozado, parece ilustrar esta dejadez.

Un punto que también debía mejorarse, de cara a los nuevos títulos que se anuncian, es la organización bibliográfica, y más en un tema como éste, del que todavía hoy las referencias son abarcables. Las siete páginas incluidas indexan, sin ningún tipo de subdivisión, una serie de referencias, todas bien escogidas, pero excesivamente por extenso, sin referencia en el texto a las mismas en su mayor parte, y con las sorprendentes omisiones de algunos libros recientes y brillantes (González-Caballos Martínez, Fernando: 2002; Álvarez Caballero, Ángel: 2003; y la reedición de Sody de Rivas, Ángel: 2004). Aunque la vocación del libro no sea académica, no habría costado excesivo trabajo dividir sus referencias en apartados distintos (métodos didácticos; guitarra flamenca; guitarra clásica; otras guitarras; flamenco en general etc...), ganando en comprensibilidad y facilitando la consulta de la cronología para cada uno de tales items. Un año después de la publicación de Historia de la guitarra flamenca, salió al mercado un auténtico hito en la bibliografía que reflexiona sobre la guitarra flamenca, debido al maestro Manolo Sanlúcar (2005), del que por cuestiones obvias no puede darse cuenta en el libro que aquí se recensiona.

Finalmente, echo en falta alguna alusión a la ausencia de tocaoras en estas páginas. La guitarra, obviamente, es un instrumento susceptible de ser tocado por varones o por mujeres. El fino trabajo de Norberto Torres queda un tanto débil en este particular al no plantear el porqué de la sucesión de nombres propios masculinos en la sonanta que se suceden en las páginas de Historia de la guitarra flamenca. Realmente, es una cuestión que se echa en falta en éste y en cualquier otro libro dedicado al tema. Ha habido tocaoras, y ahí están La Serneta, Matilde Cuervas, Victoria de Miguel, Tía Marina, La Antequerana, La Golondrina, Aniya la de Ronda, La Serrana, Enriqueta la Macaca... muchas de ellas elogiadas por las crónicas (masculinas). Según mis datos, estas mujeres tenían antaño más visibilidad que ahora, y las escasas muestras de sorpresa de sus contemporáneos ante el hecho de verlas afanadas a las seis cuerdas permite sospechar que, efectivamente, fueron más usuales de lo que la actual carencia permite deducir. Este fenómeno exige dar explicaciones y dar cuenta del proceso seguido para llegar a este punto donde estamos, en que una tocaora parece una rareza singular. Tan sólo se cita a una tocaora, en breve cita: “Su hermana María Dolores [de Manolo Sanlúcar] es guitarrista dedicada a la enseñanza” (79). Deseo, y así lo creo, que el prurito investigador de este autor, imprescindible en el panorama de la guitarra flamenca, abordará en un futuro también esta cuestión, dado el afán enciclopédico que hasta ahora le ha caracterizado en todo lo referente a la guitarra flamenca y su contexto, y que habrá de dar más frutos en un futuro.

En resumen, un libro muy recomendable, riguroso, de amable lectura, que no se deja empañar por los apuntes expuestos. Finalmente, y esto apunta a objetivos hace unos años implanteables, establece las bases para una muy necesaria catalogación de falsetas, con sus filiaciones y recorridos, obra que habrá de llegar con el tiempo, y que será Norberto Torres la persona más adecuada para emprender esta labor, titánica, pero al alcance de las posibilidades de quien más conoce al instrumento, sus posibilidades y sus intérpretes.

Lavapiés (Madrid), diciembre de 2006


Bibliografía citada

  • Álvarez Caballero, Ángel (2003) El toque flamenco. Madrid: Alianza Editorial.
  • González-Caballos Martínez, Fernando (2002) Guitarras de cal. Estudio etnográfico del toque de Morón, de Sevilla: Diputación de Sevilla.
  • Sanlúcar, Manolo (2005) Sobre la guitarra flamenca. Teoría y sistema para la guitarra flamenca Córdoba: F.P.M. Gran Teatro/Ayuntamiento de Córdoba.
  • Sody de Rivas, Ángel (2004) Diego del Gastor. El eco de unos toques, Madrid: El Flamenco Vive.
  • Torres, Norberto (2004) Guitarra flamenca, Sevilla: Signatura Ediciones de Andalucía, S.L.
  • Torres, Norberto (2006) El Niño Ricardo. Vida y obra de Manuel Serrapí Sánchez, Sevilla: Signatura Ediciones.

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