Recepción del tango rioplatense en Italia
Enrique Cámara de Landa
Introducción.
El texto que sigue contiene una síntesis del resultado de las
investigaciones que hasta el momento he realizado sobre el fenómeno
de recepción del tango rioplatense en Italia a comienzos de este
siglo . Mi interés por el tema surgió cuando observé
que hoy se practica un tipo local de tango en casi todo el territorio
italiano. Se trata del llamado tango liscio, que textualmente significa
"liso". El liscio es una familia de danzas de pareja enlazada
integrada por el vals, la polca, la mazurca y el tango. El término
es aplicado en todo el país, pero de modo particular en Emilia-Romaña,
donde se verifica un alto grado de consumo de estos géneros coreográfico-musicales.
El tango liscio representa la actual derivación local del tango
rioplatense que penetró en la península en la segunda
década de este siglo y como tal se contrapone al vero tango argentino
que hoy estudian y practican grupos reducidos de italianos bajo la dirección
de maestros rioplatenses. Estos alumnos se intercambian con fervor un
número cada vez mayor de grabaciones de tango de distintas épocas,
incluídas las recientes propuestas de los vanguardistas posteriores
a Piazzolla. Asimismo, coinciden en reconocer en el género una
riqueza musical que expresa contenidos emocionales significativos y
que es a la vez vehículo de una serie de referencias mítico-urbanas
a las que se adhieren. Con esta actitud demuestran haber asumido connotaciones
espirituales de una ciudad -Buenos Aires- que en la mayor parte de los
casos no han visitado personalmente, pero que conocen como muchos porteños
conocen París u otras ciudades europeas: por medio de referencias
literarias -en sentido amplio- a través de las cuales llegan
a amar ese espacio físico lejano y presente. Un espacio que convierten
en doblemente mítico al poblarlo con proyecciones personales
que se suman a las que el tango le ha proporcionado a través
del tiempo.
Si el tango italiano es ignorado por estos amantes del tango rioplatense,
no lo es por quienes frecuentan las salas de baile liscio. Estos aprenden
a bailar un tipo de tango cuyas características coreográficas
lo alejan del modelo original sudamericano a la vez que lo aproximan
al que practican parejas de adultos en las fiestas de localidades y
pueblos de provincia en Italia. Este es el tango que interesa considerar
aquí, ya que hasta el presente no ha sido estudiado como fenómeno
cultural popular. En el mercado italiano es posible detectar alguna
publicación sobre el tango rioplatense , pero no existe ni siquiera
un trabajo de cierta envergadura dedicado a considerar la evolución
del género en Italia (las notas que acompañan las ediciones
discográficas locales son absolutamente insuficientes y carentes
de base documental). Hasta tal punto llega la negación -probablemente
inconsciente- de la existencia de un tango desarrollado en Italia, que
en la voz "tango" del Dizionario Enciclopedico Universal della
Musica e dei Musicisti -el más completo y prestigioso entre los
que se han publicado recientemente en este país- se incluyen
notas sobre el tango argentino y el tango flamenco, pero no hay ni siquiera
una referencia al tango desarrollado en Italia.
Etapas históricas.
La historia del tango italiano, que algún día será
escrita y para la cual tal vez lleguen a ser útiles los documentos
que aquí se presentan, se desarrolló a través de
varias etapas:
La primera comenzó hacia 1913 y consistió en el fenómeno
de llegada del tango a Italia, portador de una coreografía nueva
y osada que obtuvo inmediata aceptación por parte de la alta
burguesía. En cuanto fenómeno cultural, el nuevo género
coreográfico-musical asumió una serie de connotaciones
que derivaban de la situación social y política por la
que atravesaba el país y que originaron una serie de reacciones
y polarizaciones de posturas por parte de representantes de distintas
instituciones.
Tras el paréntesis provocado por la guerra del catorce se produce
un renacimiento del tango. En esta segunda etapa, a la actividad coreográfica
se suma el naciente fenómeno del tango cancion italiano, algunas
de cuyas características lo diferencian del homónimo género
rioplatense. Desde un principio, el italiano consumidor de tangos había
concentrado su atención en los aspectos coreográficos
de la especie. Cuando recibió los tangos cantados encontró
dificultad en entender unos textos que le llegaban en otro idioma y
renunció a traducirlos. Esta limitación permitió
el desarrollo de un repertorio autónomo de canciones escritas
con ritmo de tango. La década del Treinta, fecunda para la canción
popular urbana en Italia, lo fue también para los tangos, cuyo
estudio está aún por hacerse.
A partir de la segunda postguerra se asiste a la tercera etapa histórica
de la especie en tierra italiana, etapa caracterizada por una homogeinización
de los estilos creativos y de interpretación, lo cual en líneas
generales constituye un empobracimiento con respecto al período
anterior, si bien no faltan algunas tentativas de renovación
del género sobre la base de un mayor desarrollo de sus aspectos
intrínsecamente musicales.
Aspectos de la recepción.
Por razones metodológicas y por exigencias de espacio, aquí
se presenta exclusivamente una serie de documentos relativos al primer
período de esta historia, es decir, al que trata "...del
primer tango que de Argentina llegó a Europa y provocó
el más grande escándalo que se haya verificado jamás
en la historia de las costumbres modernas." Se trata de un período
conocido a través de leyendas que son casi mitos. Sólo
la consulta de fuentes permite corroborar la veracidad de las aserciones
que se han emitido y corregir los errores que se han deslizado en la
escasísima y fragmentaria historiografía local de la especie.
Conviene señalar que los aspectos relacionados con el fenómeno
de recepción del tango en Italia son tratados por la prensa local
de la época con una exhaustividad que en algunos casos confina
con la reiteración obsesiva. Es posible leer muchos aspectos
de la realidad política y social por la que atravesaba el país
a través de los escritos que a diario se publican sobre la novedad
danzable llegada a Italia desde Sudamérica y a través
de París. En los últimos meses de 1913 y en los primeros
del año siguiente el tango se covierte en la excusa para comentar
situaciones y realidades con las que en algunos casos no guarda ninguna
relación. Por lo tanto, podemos clasificar los textos publicados
en la prensa a propósito del tango de acuerdo con las siguientes
áreas temáticas:
1. Indicaciones sobre cronología e itinerario de los hechos
directamente relacionados con el tango (fecha de llegada, vías
de acceso, características del país de origen). Por ejemplo,
se señala que, si bien es noviembre de 1913 la fecha clave de
la aparición del tango como tema recurrente en periódicos
y revistas de media Europa, la práctica coreográfica comienza
en algunas capitales del continente unos meses antes. París es
reconocida como la metrópoli que impulsa la difusión europea
del tango, como sucediera con bailes de salón en tiempos anteriores.
El reconocimiento del origen argentino del tango es en algunos casos
asociado a prejuicios xenófobos. El país sudamericano,
si bien resulta próximo a los italianos por motivos relacionados
con la emigración, está muy lejos de Europa geográficamente,
y a la distancia física se asocian a priori diferencias culturales
y sociales que provocan juicios de valor. En algunos escritos italianos
se deslizan informaciones sobre aspectos de la tradición musical
argentina cuya fragmentariedad y ausencia de contextualización
impiden toda posible comprensión de los mismos. Ejemplo de ello
es la descripción del velorio del angelito -durante el cual,
según el periodista, se baila el tango- como fiesta pagana que
constituye una "repugnantre visión de una humanidad abrasada
y embrutecida".
El componente exótico se asocia al tango a través de
atribuciones genéticas confusas, cuando no francamente disparatadas.
Unos mencionan un origen asiático ("habría sido importado
por los gitanos desde Indochina a España y desde ésta
a Argentina" ), otros cubano
("Los argentinos afirman que el tango es una importación
cubana." )-, o español ("Se trata con toda seguridad
de una variante del antiguo tango español, modificado por el
temperamento tropical de los cubanos y de los negros de la isla."
).
Otros escritores recuerdan que la dinámica de ascenso social
del tango no se ha verificado en el país de procedencia, al menos
en lo que respecta a la coreografía:
"En Argentina el tango sigue haciendo furor, pero ha permanecido
en la tabernas y casas de mala fama; no ha subido jamás a los
salones, no ha penetrado jamás en las casas decentes.(...) En
la Argentina el tango ascendió desde las poblaciones primitivas
hasta las civiles; pero, mientras la música consiguió
penetrar también en la burguesía, los pasos de la danza
se detuvieron en los bodegones y en los bailes de baja calaña.
Las bailarinas habituales del tango eran las mujeres equívocas
y los compadritos: producto indígena que corresponde a nuestro
tunante o granuja. Desde Buenos Aires finalmente el tango alzó
el vuelo hacia Europa y apareció, bastante modificado, en los
cabarets y restaurantes nocturnos de Montmatre, desde los cuales penetró
en los salones de la buena sociedad gracias a la moda que lo ha impuesto,
para difundirse por Alemania, Austria, Italia, por todas partes casi."
2. Cuestiones de coreografía: La cita anterior nos introduce
en este aspecto citado los por periodistas. Las explicaciones kinéticas
abundan en la prensa: "Consiste [este tango] en una serie de gestos
y de movimientos más o menos lascivos de caderas, pero de un
carácter mucho más estético y pintoresco -cuando
está bien bailado- que el del tango argentino."
Como en muchos otros textos, el autor de éste reconoce que las
connotaciones socialmente reprobables se adscriben a la coreografía,
no a la música. Probablemente sea innecesario señalar
que son justamente los elementos coreográficos del tango los
que conmocionan a las sociedades occidentales en el período que
estamos considerando. Las referencias musicales son escasísimas
en la prensa y carecen de proyección a nivel social. La coreografía
del tango, en cambio, está en el centro de todas las miradas,
tanto en el nivel de la metáfora como en el de la descripción
explícita. En algunas casos las descripciones llegan a extremos
que lindan con la miología:
"Si el Tango favorece las flexiones y extensiones alternativas
de los músculos de la región lateral del torso y de la
región anterior del pecho, de las fibras lombares y de los extensores
del treno inferior, la ligera torción de la cintura abdominal,
el reacercamiento de los omóplatos hacia la columna vertebral
gracias a la tracción de los músculos romboides y angulares,
estas son, desde el punto de vista de la naturaleza física, las
únicas ventajas que presenta sobre otros bailes no modernos,
bien es cierto que para obtener algún beneficio es necesario
que los movimientos sean regulados por maestros que cuenten con un profundo
conocimiento de la anatomía humana."
Las alusiones a la dificultad coreográfica son frecuentes y
permiten la proliferación de propuestas publicitarias como la
siguiente: "¿Queréis bailar el tango?, ¿Queréis
bailarlo bien?. Podéis tomar lecciones del célebre profesor
Vincenti y de Miss Zurmetta, de la Academia de París, que se
encuentran de paso por Milán. Hotel Ancona, Corso Vittorio Emmanuele
3."
Textos similares aparecen en espacios publicitarios de la prensa milanesa
durante los días sucesivos, y en algunos casos lo que se ofrece
es algo más que lecciones: "Para aprender el tango y todas
las danzas de moda comprad el manual ilustrado que se expide por correo
certificado enviando 11 liras con 20 centésimos a la sociedad
Manualetti Utili, via Moscova 29, Milano."
Desde un principio la coreografía del tango asumió en
Europa características que la diferenciaron del producto rioplatense.
Esto fue admitido ya entonces, si bien se siguió cubriendo a
los maestros de baile procedentes de la Argentina con un halo de prestigio
mayor del que podían alcanzar los italianos. Entre las notas
que tratan este aspecto, destaca la que escribe un europeo que acaba
de regresar de Argentina, donde ha visto bailar el tango, y que sonríe
al constatar las diferencias que presenta el nuevo producto en el Viejo
Continente. De todas formas, y aunque pueda parecer obvio -porque es
un hecho que ha sido señalado repetidas veces y ha dado origen
a la creación de algún tango famoso-, cabe mencionar que
también la versión europea del tango bailado se gestó
en París: "Pero el tango que ahora se baila en Europa, confrontado
con el que de las Antillas pasó a la Argentina, es casi irreconocible.
El tango, revisado y corregido para uso de la buena sociedad ha sido
inventado en París"
Al parecer, uno de los objetivos perseguidos por la transformación
local de la coreografía era el "adecentamiento" de
la misma. Pero en muchos casos la labor de aseo llevada a cabo en el
tango no consigue engañar a los moralistas, quienes reconocen
la existencia de esta tarea, pero recuerdan que "todas las amputaciones,
reducciones y adaptaciones no han conseguido -no podían hacerlo-
cambiar la esencia de un baile cuyos orígenes, signos y símbolos
son absolutamente bárbaros y rechazables. Tanto es así
que en los mismos círculos en los que en tango había llegado
a penetrar enmascarado por una de las llamadas personas biempensantes,
ha habido quien se se ha dado cuenta de la máscara y le ha cerrado
la puerta en la cara. Y así ha comenzado la reacción."
3. Crónica de un furor: Entre los textos que dan cuenta de la
fuerza con la que se presenta el tango en las ciudades italianas -fuerza
que reside en la formidable respuesta que provoca en la burguesía
local- he seleccionado los siguientes fragmentos del que la describe
con más vehemencia:
"¿Cuántos conocen el tango por haberlo bailado directamente?.
Pocos, pensamos, y sin embargo: ¡tango!, ¡tango! es el discurso
del día, el tema de todas las conversaciones, el sujeto imperante
en todos los five o'clock aristocráticos y burgueses. Os hace
frente en la calle, os acompaña en los tranvías, os persigue
en los cafés, os molesta en los teatros. (...) Si miro a mi alrededor
tengo la impresión de encontrarme en medio de una multitud de
personas que han sido mordidas por la tarántula. Y pienso que
jamás, en ninguna era, histórica o prehistórica,
el arte de mover las piernas y todo lo demás de un cierto modo
más que de otro haya impresionado, exitado y rebelado los espíritus,
enfervorizado las elocuencias, incitado las actitudes polémicas,
metido en danza -la frase viene como anillo al dedo - todas las abstractas
filosofías y todas las autoridades terrenas, tanto civiles como
espirituales, como ahora. Doquiera vayáis, sentirés estamparos
violentamente en los ojos, con grandes y masivos caracteres de cualquier
color y forma: 'tango'. Sentís dolorosamente marcada la retina,
allá en el fondo, por el anuncio: tango brasileño, tango
argentino, tango mexicano, tango danzado por el señor Fulano
y la señora Mengana: tango auténtico, tango original,
tango revisado y corregido, tango con licencia de los superiores, tango
ad usum delphini, tango sólo para hombres, tango sólo
para mujeres, y así sucesivamente."
Esa mordedura de tarántula parece afectar también a quienes
no han tenido aún ocasión de experimentar un contacto
directo con el tango, según se acaba de leer, y ello indica que
lo que conmueve a la sociedad es algo más que una moda coreográfica
o un nuevo entretenimiento. Para el europeo se trata de un producto
exótico, de origen misterioso -o cuanto menos, poco claro-, portador
de connotaciones eróticas y proveniente de un ambiente social
marginal. Estos atributos lo convierten en objeto de curiosidad y de
identificación con lo prohibido. Un fenómeno cuya sola
mención es causa de transgresión y cuya frecuentación
promete placeres nuevos.
Otros artículos y anuncios de la prensa italiana vinculan al
tango con un color -el "color tango" se menciona en las descripciones
del vestuario de las damas aristocráticas en bailes de sociedad-,
con una moda y hasta con anuncios de calzado. Por ejemplo, se señala
que "Incluso al comercio los nuevos bailes llevan su válida
contribución. Una tela rechazada hace un año, sistemáticamente
es recibida -por ejemplo- con la máxima simpatía, si se
acapara un nombre de actualidad, es decir, un nombre de un baile nuevo"
4. Los espacios del tango:Milán constituye un buen ejemplo para
indagar sobre el tipo de espacios en los que se practica la nueva danza.
Entre los salones de moda más nombrados en la crónica
mundana se encuentra el San Martino, "con entrada desde el vicolo
Beccaria", que recibe "un público mixto pero adinerado",
es decir, jóvenes gagá de la aristocracia y la alta burguesía
junto con mayoristas de fruta y verdura y comerciantes enriquecidos"
. El tango figura a menudo en sus programas como fenómeno de
atracción. Otro salón de moda es el Trianon "con
palco para los socios del Giardino comunicante con la sede de este círculo."
El Apollo, inaugurado en 1907, también organiza constantes veladas
danzantes, en las que no falta el tango.
Bailarinas y maestros de danza se exhiben en éstas y otras sedes
públicas y es gracias a los anuncios publicitarios en los periódicos
que conocemos sus nombres: "el maestro Vincenti, el profesor Carwell,
Mmlle. Zureta, Mmlle. Arenas, Mmlle. Durban, Mmlle. Sevillanita."
Los espectáculos de cine -que no se realizan aún en espacios
exclusivamente dedicados a las proyecciones, sino que utilizan salas
teatrales acondicionadas para el evento- constituyen un tipo de ocasión
en el que el tango hace esporádicas apariciones. Normalmente
no falta el pianista que toca "marchitas alegres, bailables, o
piezas patéticas y solemntes marchas fúnebres, de acuerdo
con los momentos felices o trágicos del argumento."
Aunque no sea posible determinar si ya en ese momento el pianista incluía
o no tangos en su repertorio de acompañamiento a las escenas
de cine, sí lo es el encontrar referencias sobre la práctica
coreográfica del tango durante los intervalos entre proyeciones.
También se menciona el uso de tangos junto con otras danzas en
las representaciones de comedias, así como alguna producción
inspirada en el baile rioplatense (es el caso de la película
"Tangomanía", cuya proyección se anuncia en
el cine-teatro Santa Radegunda).
El llamado Carnevalone ambrosiano está en total decadencia.
Las carrozas y corsos de máscaras van desapareciendo. En cambio,
hay grandes bailes de disfraces en salones privados y grandes clubs.
En los círculos y sociedades se llevan a cabo bailes y veladas.
Uno de los más conocidos y elegantes en el Milán de comienzos
de siglo es la Società del Giardino, en el que también
se llevan a cabo bailes de disfraces y al que asisten miembros de la
aristocracia y de la casa real. He aquí una explícita
mención cualitativa y cuantitativa de participantes a la gran
velada de giovedì grasso (jueves de Carnaval) en el Giardino:
"Intervinieron, entre damas y caballeros, 2500 personas. Toda la
aristocracia milanesa estaba representada."
También en fiestas ofrecidas en casas de privados se baila el
tango. Si se trata de un aristócrata o de un miembro de la alta
burguesía, la crónica periodística incluye la infaltable
lista de personajes de la sociedad que asistieron a la fiesta. Las abundantes
referencias sobre bailarines y locales suelen ir relacionadas: "Esta
noche, en el Apollo (Pórticos de la Galería), el simpático
y elegante local, debutará la clásica pareja de tango,
profesor Sem y Mmlle. Louisette, que han obtenido gran éxito
en en la 'Belle Meunière' de Niza y en el 'Café de París'
de Montecarlo." Entre tanta mención de bailarines aparece
esporádicamente el nombre de algún cantante intérprete
de tango, como la cantante Lina Millefleur.
La nueva danza aparece también en desfiles de moda, y su mención
explícita en la relativa publicidad indica que es utilizada como
señuelo para atraer a la clientela rica. Los instrumentistas
que intervienen en estas veladas no son jamás mencionados, lo
cual constituye una lamentable ausencia de información. Como
excepción puede mencionarse una referencia sobre la participación
de las bandas musicales de los regimientos 7º y 68º de infantería
en un acto organizado por el Comité Ambrosiano de Beneficencia
en el que se bailó el tango. Y puesto que de cuerpos militares
se trata, cabe mencionar "El gran baile de la Liga Naval"
en el que "también el tango, que no figuraba en el elegante
carnet, entró de puntillas en el alternarse de bailes y permaneció
al encontrar numerosos entusiastas."
5. Prohibiciones, condenas y una defensa: Lo de la entrada "de
puntillas" se comprende a la luz de un tema que constituyó
un nudo central en el debate entablado en ambientes europeos sobre el
tango. Se trata de las prohibiciones oficiales y censuras eclesiásticas
de que fue objeto. El tema es conocido porque se lo menciona cada vez
que se escribe sobre la recepción del tango en Europa pero en
este caso la lectura de documentos me ha permitido corregir algunos
errores que se habían ido filtrando en la literatura sobre el
tema.
Entre las prohibiciones que encuentran eco en la prensa italiana, cabe
mencionar en primer término -por ser cronológicamente
una de las primeras- la emanada por el Emperador de Alemania, Guillermo
II. Cuando ésta se produce, el corresponsal de Il Mondo Artistico
en Berlín envía una colorida descripción de sobre
la situación provocada en esa ciudad por la novedad sudamericana.
En Roma, el órgano oficial de la prensa vaticana -L'Osservatore
Romano- comenta la prohibición en los siguientes términos:
"El Kaiser ha hecho lo que ha podido para impedir que los gentilhombres
se identifiquen con la baja sensualidad de los negros y de los mestizos
(...) ¡Y algunos van por ahí diciendo que el Tango es como
cualquier otro baile cuando no se lo baila licenciosamente!. La danza
Tango es, cuanto menos, una de aquellas de las cuales no se puede de
ninguna manera conservar ni siquiera con alguna probabilidad la decencia.
Porque, si en todos los otros bailes está en peligro próximo
la moral de los bailarines, en el tango la decencia se encuentra en
pleno naufragio, y por este motivo el emperador Guillermo lo ha prohibido
a los oficiales cuando éstos vistan uniforme".
Si bien las historias del tango aluden al discurso pronunciado por
Richepin en defensa del tango, hay un aspecto de interés que
suelen omitir. Se trata del motivo que impulsó al escritor francés
a cumplir tal aparentemente desinteresado gesto ante la Academia Francesa.
Interrogado por un periodista del Intransigeant Richepin confiesa que
su intención es dar a conocer una comedia que acaba de escribir
y que lleva por título "El tango". Il Mondo Artistico,
que publica esta noticia en Italia, refiere en un artículo sucesivo
los detalles argumentales de la obra. Más que como unsa simple
danza, el tango, según palabras de Richepin, es tratado en su
obra como un símbolo: "el símbolo de la 'nueva moda',
tanto de hoy como de mañana. El enamorado del tango no es ciertamente
el 'señor al que le gusta bailar'. Mi mujer y yo lo consideramos
tal cual es: un hombre moderno, un hombre de 1913, que se deja transportar
por la necesidad de ser activo, de vivir, de renovarse cada día,
sirviéndose del último objeto inventado, y realizando
en todos los campos del ingenio humano, la más reciente novedad.
Si todos pudieran volar como vuela Pégoud , el verdadero enamorado
del 'tango' querría hacer como él: si la Torre Eiffel
regulase, por medio de la 'T.S.F.', los relojes privados, este hombre
ya no podría seguir teniendo en casa un péndulo ordinario..."
'
La referencia a Pégoud no es peregrina: el aviador francés,
que en los momentos en que la fiebre del tango consumía a los
europeos se dedicaba a maravillarlos con sus acrobacias aéreas,
fue asociado al tango en varias ocasiones. Una de las referencias lleva
por título "Tango aéreo" y refiere que el aviador,
en el transcurso de una de sus demostraciones, decide agradecer al público
la asistencia a la misma y anuncia: "¡Je vais danser le tango
aérien!" . Sigue la descripción de las acrobacias
de Pégoud, y después:
"El público saluda nuevamente a Pégoud con grandes
aplausos, mientras el aviador vuelve a subir para bailar el tango. Es
un tango algo oscuro aún, que debe ser explicado poco a poco
por quien está al corriente del significado que el bailarín
da a sus movimientos. Es así como la caída hacia adelante
es la promenade; las caídas caídas laterales alternadas
son los pasos de lado, el aparato dirigido hacia la tierra es una reverencia,
vuelto hacia arriba es una actitud de arrojo, como cuando el caballero
va hacia la dama con los brazos abieros. Pero el baile aéreo
no es muy sensacional: hasta ahora el tango es aún demasiado
admirado en la tierra para serlo también en el cielo y Pégoud
sacude nuevamente al público y le arranca gritos de admiración
cuando cumple la última serie de cuatro círculos de la
muerte...."
Aunque el célebre texto de defensa pronunciado por Richepin
ante las Academias es transcrito en varios medios periodísticos
italianos, no será incluído ni comentado aquí por
ser sobradamente conocido. Su discurso permanece como una de las pocas
defensas que recibió el tango en un momento en que arreciaron
las críticas y las prohibiciones. Con respecto a éstas,
en la prensa italiana se comenta, por ejemplo, que durante la fiesta
organizada en la colonia germánica de Milán para festejar
el cumpleaños del Emperador Guillermo II se bailó todo
tipo de danzas, "desde la polca hasta el two-step, pero...¡nada
de Tango!. ¡Verboten!." También se comentan las prohibiciones
emanadas por el rey de Inglaterra, el burgomaestre de Viena y el general
Spingardi (Ministro de Guerra italiano) .
6. La Iglesia y el tango: Es en el terreno eclesiástico donde
se verifica la principal actividad de condena del tango. Si bien es
cierto que en ningún documento aparecen declaraciones explícitas
del Papa sobre el tema, también lo es que el Vicario de Roma
alzó su voz contra la novedad escandalosa. En una pastoral enviada
a los párrocos de Roma comenta la noticia -recibida por él
"con vivo dolor"- de la introducción de "una danza
que, venida de ultramar, constituye un grave ultraje al pudor, habiendo
sido por esto mismo ya condenada por tantos ilustres obispos y prohibida
también en tantos países protestantes". A continuación
aconseja al clero sobre la actitud de condena a adoptar ante este hecho.
No se menciona explícitamente al tango, pero la alusión
no deja lugar a dudas, motivo por el cual dos días después
en L'Osservatore Romano se publica que
"con sabio consejo, la autoridad eclesiástica deplora la
depravación de las costumbres en Roma, no sólo por la
reciente introducción de danzas nuevas venidas -dicen- de la
Argentina que allí, por infomaciones recibidas, son justamente
incriminadas y constituyen las delicias sólo de los bajísimos
fondos de la sociedad, sino por tantas otras formas de indecente licencia
(...) Y ésto lo digo para que no se piense que, absteniéndose
del famoso Tango, pueda creer alguien que sea lícito mezclarse
en todos los demás bailes."
El artículo contiene una condena a todo tipo de danza y a la
"buena sociedad" italiana, de la que se afirma que a menudo
no es precisamente una "sociedad buena". Este dardo enviado
a los sectores laicos y progresistas de la sociedad italiana se inscribe
en la línea de los ataques que el Vaticano enviaba a los mismos
en ese momento de tensión en las relaciones entre Estado e Iglesia.
En el Senado Italiano se debatía en esos momentos un proyecto
de ley sobre la prioridad del matrimonio civil sobre el religioso y
este hecho originaba a diario virulentos ataques por ambas partes, muchos
de los cuales se publicaban en la prensa para conocimiento de la opinión
pública. Bajo esta óptica debemos interpretar los siguientes
conceptos emitidos por el obispo de Padua:
"Cuando una oleada de corrupción está por abatirse
sobre la grey confiada a sus cuidados no es ingerencia política
, ni pretexto de ningún otro tipo, sino deber sacrosanto para
un obispo el proveer a la defensa. Y es justamente por este sentimiento
de nuestra función pastoral que elevamos hoy nuestra voz contra
el licencioso desorden que amenaza la moral pública, a fin de
que sean prevenidos nuestros hijos, y con la esperanza de que todos
aquellos que no han renegado aún del sentido moral y de la dignidad
humana, nos ayuden en la tarea de rechazar la porquería invasora."
Durante los primeros meses de 1914 las condenas de prelados se producen
a diario: El cardenal arzobispo de Verona (Arcilieri), el arzobispo
de Ferrara, los integrantes del Colegio de Párrocos de Milán,
el arzobispo de Módena (Natale Bruni), el obispo de Udine (Antonio
Anastasio Rossi), el cardenal arzobispo de Vicenza y muchos otros se
suman al coro de anatemas. Entre los personajes extranjeros de los que
se comenta una idéntica actitud merece destacarse la condena
del Arzobispo de París, Cardenal Amette, por la oleada de comentarios
que la misma despertó en distintos medios -numerosas referencias
a los modos decentes e indecentes de bailar por un lado, protesta formal
de los maestros de baile de París por el otro- y porque dio lugar
a la siguiente poesía satírica, publicada en el semanario
anticlerical El Asino:
"Ballava Davide davanti all'arca
Ballava Salome con San Giovanni,
E balla di San Pietro anche la barca:
Tutto balla da mille e mille anni,
Chè di danze la Chiesa mai fu parca,
Anzi...tra frodi, malefici e inganni
Fece sempre ballar l'Umanità
Per saziare la sua voracità."
(Bailaba David ante el arca/ bailaba
Salomé con San Juan/ y baila de San Pedro también la barca/
todo 'baila' desde hace mil años /que de danzas la Iglesia jamás
fue parca/por el contrario...entre fraudes, maleficios y engaños/
hizo siempre bailar la Humanidad/ para saciar su voracidad)
"Mentre è di moda il più bel ballo, il tango,
Ecco che Don Amette...non l'ho ammette
E addosso a chi lo balla butta fango.
Son chiacchere, credete, e ben sospette
Quel cardinal non disse già 'm'infango'
In altri tempi, quando ricevette,
Come anche il Papa, alcune ballerine
Scegliendole tra quelle più carine."
(Mientras está de moda el baile más
bello, el tango/ he aquí que Don Amette...non lo admite/ y sobre
quien lo baila arroja fango./ Son chimentos, creed, y sospechosos/ ese
cardenal no dijo 'me embarro'/ en otros tiempos, cuando recibió,/
como también el Papa, algunas bailarinas/ eligiendo entre ellas
las más bellas.)
"Forse spiace altra cosa a Monsignore
Che cioè quei balletti un po'snodati
Non restin più soltanto per le suore,
Pei monaci, pei preti e per gli abati.
Veda, Eminenza, Ella non ha buon cuore
Per questi nobiloni sfaccendati
Che imitano la teppa ed il convento,
Dove si balla a ogni spirar di vento!"
(Tal vez molesta otra cosa a Monseñor/ y es
que esos bailes algo desenvueltos/ ya no sean exclusivos de las monjas,/
los monjes, los curas y abades./ Vea, Eminencia, no tiene usted buen
ánimo/ para con estos nobles desocupados/ que imitan la pandilla
y el convento,/ donde se baila con cada aire que sopla)
"Ella dirà che Cristo a Maddalena
Proibì: 'Noli me tangere', ma questo
Non disse già per mettere a catena
Le gambe ad un ballar più o meno onesto.
Eminenza, con mente più serena
Certo vedrà, della questione, questo:
Che i preti, se vogliam dirla sincera
Ballano il tango da mattina a sera."
(Dirá usted que Cristo a Magdalena/ prohibió
'Noli me tangere', pero ésto/ no lo dijo para obligar a las piernas/
a bailar sólo lo que es honesto./ Eminencia: con mente más
serena/ verá sin duda, de la cuestión, ésto:/ que
los curas, si hay que decir lo cierto/ bailan el tango de la mañana
a la noche)
"Scorra infatti le cronache e i
giornali,
Interroghi teologhi e prelati
Meglio ancora visiti i locali,
E allor vedrà a Palanza e in altretali
Bei luoghi come Monza e anche Frascati
Danzar tra salesiani e collegiali!
Ballano il tango tutti i banchettoni,
Fino al Papa col nome Gentiloni!. "
(En efecto, lea los periódicos/ pregunte a
teólogos y prelados/ y aún mejor, visite los locales,/
y verá en Palanza y otros lugares/ hermosos como Monza y Frascati/
danzar salesianos con colegiales./ Bailan el tango todos los golosos,/
hasta el papa con nombre Gentiloni").
En este panorama de virulencia algunas voces parecen proceder de actitudes
más conciliadoras. Así como en algunos escritos -los de
L'Osservatore, por ejemplo- se condena la danza en general y por principio,
en otros se percibe una actitud que, si bien no llega a ser la opuesta,
tiene la virtud de relativizar históricamente el fenómeno
de la prohibición del tango por parte de la Iglesia Católica.
Por ejemplo, en Il Mondo Artistico se pasa revista a las condenas recibidas
por el vals varias décadas antes, lo cual inserta el hecho contemporáneo
en la corriente secular adoptada por la Iglesia Católica frente
a las danzas. Si el escritor del Matin -o de cualquier otro periódico-
se hubiera dedicado a hurgar en fuentes más antiguas en busca
de documentos de similares características a las que presenta
el relativo al vals, tal vez habría encontrado algunos de los
que conforman la historia de las prohibiciones que acompañaron
el proceso de recepción por parte de determinadas clases sociales
de otras danzas en siglos anteriores. Podría, por ejemplo, haberle
caído entre manos una de las numerosas condenas que otrora recibiera
la contradanza -como la emitida en 1746 por el obispo de Buenos Aires,
so pena de excomunión, y que diera origen a una serie de contrastes
entre poder civil y eclesiástico. El tema excede el espacio de
un marco circunstancial y merece ser considerado desde una perspectiva
que tenga en cuenta aspectos complementarios con éste, como el
apelo al juicio de un ente de máxima autoridad moral a través
de una exhibición que puede verificarse en el plano real o en
el simbólico.
Por supuesto, la lógica sugiere que el cardenal Amette no haya
presenciado exhibición alguna de la danza que se apresura a prohibir
antes que el mismo cardenal vicario de Roma lo haga (al fin de cuentas,
también en tema de condenas París debe llevar la delantera
y servir de ejemplo al resto de Occidente). Sin embargo, alguien escribe
que "El tango ha recibido honores inesperados: en un aristocrático
salón de París ha sido bailado ante al arzobispo, cardenal
Amette, quien está citado a juicio por haberlo difamado."
. Sigue la descripción minuciosa de la exhibición del
tango por una señorita ante el Cardenal. Sucesos igualmente fantasiosos
se publican como realmente acacidos en esos días. Por ejemplo,
en L'Illustrazione Italiana se relata que el tango fue bailado por una
maestra de un instituto religioso de Milán ante la madre superiora
para convencerla de la inocencia de la danza y arrancarle el permiso
para que sus alumnas lo practiquen Similares anécdotas se publican
en otros periódicos con fechas próximas entre sí
pero en ciudades tan lejanas como Boston, Milán o Roma.
7. Pio X y la furlana: Con referencia a este asunto, el non plus ultra
debía proceder, y procedió -al menos en apariencia- de
Roma, donde se difundió la noticia de que el mismísimo
Papa Pio X habría sido interpelado sobre el tema de la decencia
de la danza rioplatense y habría presenciado el baile de un tango
en su propio apartamento. Es ésta una historia que todos mencionan
y por lo tanto parece llegado el momento de aclarar sus contornos a
la luz de los documentos. Pío X, que habría de morir ese
mismo año y sería luego canonizado, fue un innovador bajo
apariencias conservadoras. Con su segundo motu propio del 25 de abril
de 1914 operó una reforma de la música sacra y encargó
a los monjes benedictinos de la Abadía francesa de Solesmes la
preparación de la edición Vaticana del Canto Gregoriano
. Por este motivo ocupa un lugar en la historia de la música
litúrgica católica. Pero la leyenda que lo relaciona con
el tango nació, en realidad, el 28 de enero de l9l4, cuando el
Corriere della Sera publicó lo siguiente:
"El corresponsal romano del Temps, Jean Carrére. recoge
una curiosa noticia, según la cual el Papa habría recomendado
la furlana, antigua danza veneciana, a una joven pareja patricia en
ocasión de una demostración privada por parte de la misma,
del Tango bailado. El Papa, viendo las contorsiones que los dos jóvenes
se veían obligados a hacer para recordar todos los movimientos,
se compadeció de ellos diciendo: -'Comprendo que améis
la danza: ella conviene a vuestra edad: así ha sido siempre y
así será. Bailad entonces, puesto que ello os place; pero,
en lugar de adoptar esas ridículas y bárbaras contorsiones,
¿por qué no elegir la maravillosa danza veneciana que
a menuo ha visto bailar en mi juventud y que es tan elegante, tan distinguida,
tan latina...la furlana?' -"La furlana?', preguntaron sorprendidos
los dos jóvenes adeptos del Tango. '-¡Cómo!,¿No
conocéis la furlana?' .Y el Papa, vivazmente, habría comenzado
a levantarse de su sitio, como si tuviera la intención de revelar
él mismo los armoniosos movimientos de esta graciosa danza. Pero
se recompuso inmediatamente y, llamado un siervo veneciano, le rogó
que mostrara a los dos jóvenes patricios los movimientos principales
de la furlana. El príncipe M. y su prima, adiestrados por larga
ejercitación danzante, no tardaron en emprender el baile y, una
vez despedidos, se retiraron maravillados a contar en los salones romanos
cómo el Papa había lanzado una nueva danza. Inmediatamente
todos los amigos comenzaron a iniciarse en los secretos de la furlana.
Jean Carrére afirma estar convencido de que la danza del Papa
no tardará en desterrar completamente cualquier otra danza mundana".
El cronista se apresura a tomar distancia de lo narrado expresando al
final del artículo que "La historieta es graciosa y se la
puede registrar a título de curiosidad".
Esto significa que, al menos en un primer momento, la prensa no expresó
ninguna duda con respecto a lo inverosímil de la historia. Es
más, indicó en varias ocasiones el nombre del autor de
la invención. Pero, con el pasar del tiempo y a fuerza de repetir
la anécdota con leves transformaciones, los mismos periodistas
terminaron por considerarla verdadera. Y tal vez haya llegado a serlo
desde un punto de vista mítico, puesto que tantos textos la repitieron
durante el siglo y puesto que pervive en la memoria colectiva la conciencia
de un episodio que de un modo más o menos vago vincula al Papa
con el tango (lo cual, a la luz de los documentos que se están
comentando aquí, no está tan lejos de la verdad). En esta
versión de los hechos se deslizó el curioso particular
de que el Papa no condenaría toda danza por principio, como hacía
el autor de la sección anotando en L'Osservatore, sino que consentiría
magnánimo en la práctica de la misma por parte de los
jóvenes. Por supuesto, este detalle surge de la pluma del periodista
milanés, así como la historia que refiere se debe a la
invención de su colega francés. Los medios de comunicación
aportan variantes a la misma. Si en el artículo publicado por
Rassegna Contemporanea la exhibición ante el Papa es llevada
a cabo por un matrimonio de nobles venecianos, en el del Corriere della
Sera se trata de dos primos, y según Il Mondo Artistico es un
príncipe solitario quien baila con una silla.
El principal resultado producido a largo plazo por esta anécdota
referida al Papa Pío X fue el que por transformación paulatina
se la llegara a considerar como un hecho realmente acaecido, transformación
a la que contribuyó la pluma de varios autores y que provocó
la intromisión del error en la reciente y ya mencionada Enciclopedia
Universale della Musica e dei Musicisti. En esta obra que se lee, bajo
la voz furlana: "En 1914 el Papa Pío X, para obstaculizar
la desbordante moda del tango considerado indecoroso, intentó
una recuperación anacrónica de la furlana en una versiónelaborada
por el maesro de baile E. Picchetti, que tenía poca afinidad
con la forma originaria; la tentativa naturalmente falló y sirvió
para procurar a la danza el sobrenombre de "danza del Papa".
En un primer momento el Vaticano no se preocupó por desmentir
la noticia o no consideró oportuno hacerlo. Pero algunos órganos
de prensa lo hicieron. Ya el 30 de enero y bajo el título "El
Papa y la Furlana: una protesta", se lee en el Corriere della Sera
que "El ridículo de todo el público sería
digno y suficiente castigo para los pretendidos informadores vaticanos
por la ofensa a la dignidad de la augusta persona del pontífice,
gratuitamente mezclado en estas burdas invenciones, si dicha ofensa
no reclamase también la protesta indignada de todo católico".
Y dos días más tarde, el mismo periódico publica
que "Ante las voces difundidas en estos últimos días
en algunos periódicos según las cuales ante el Papa habría
tenido lugar una representación de Tango, la Nunciatura Pontificia
está autorizada a declarar que tales voces, ofensivas para Su
Santidad son completamente infundadas."
El autor de la historia -Carrére- afirma que la ha inventado
para combatir una danza fea y triste "y porque la fealdad y la
tristeza son una inmoralidad" Su valoración estética
es absolutamente personal y coincide sólo con la de una porción
de sus contemporáneos. La confrontación de las principales
opiniones sobre la belleza coreográfica del tango nos apartaría
ahora del asunto que estamos comentando, pero tal vez sea pertinente
puntualizar aquí que en ese momento dichas opiniones estuvieron
divididas, así como en la Italia de hoy predominan la valoración
positiva y la indiferencia (por lo general verificables respectivamente
entre quienes bailan el tango y quienes no lo hacen).
La tentativa de Carrére dio sus frutos. La furlana entró
en competencia con el tango, al menos en los espacios que éste
ocupara en la prensa. Notable por la riqueza de detalles y por lo vivo
de la descripción resulta la crónica de la fiesta organizada
por Carrére y otros personajes en el Teatro Escelsior de Roma.
El artículo lleva el título "El triunfo de la Furlana"
y relata lo siguiente: "El tango agoniza: se lo puede considerar
ya muerto. Y de sus cenizas virtuales, ya que no virtuosas, surge, sobre
las puntas de los pies ligeros, la Furlana. Campesinilla oscura ayer,
aldeanilla de pueblo, hoy tiene ya patente de nobleza y ha asumido modos
de gran dama de nuestros días, y ha completado su educación
mundana con un ligero tinte de cosmopolitismo.."
El artículo es larguísimo y desarrolla una pintura compleja
y fantasiosa de la furlana, cuyo ingreso triunfal en el baile es descrito
con novelístico detalle. Entre las danzas populares italianas,
que son definidas por el autor "sus parientes pobres" y que
se amontonan en la acera para verla pasar figuran "el buen Trescone,
el alegre Saltarello, la desgreñada Tarantella." Pero la
transformación de la furlana ha sido tal que sus parientes no
la han reconocido. "Ella pasó como una joven reina. Su primer
fiesta la esperaba: magnífica fiesta dada en su honor por Jean
Carrère y esposa, por el príncipe Carini, que es también
corresponsal romano del Mattino, y por el conde Witoldo Lovatelli, historiógrafo
de la Tribuna de estos nuestros tiempos mundanos y orgulloso antitanguista..."
El más completo de los artículos que se publicaron durante
esos días de febrero sobre la tentativa de sustituir la furlana
al tango y la consecuente variación en la moda bailable trata
el tema con tal riqueza de detalles y lo adorna con una variedad tan
grande de epítetos que supera todo posible comentario:
"Corren días tristes y difíciles para el tango. Un
éxito inmediato, clamoroso, un furor, una manía, una locura,
una popularidad sin confines, todo el mundo conquistado y entangado
en un momento: el paroxismo, Jamás había obtenido una
danza una celebridad tan vasta y fulmínea. Pero hete aquí
que, a dos o tres meses apenas de su mayor triunfo, el Tango comienza
a declinar, a plegarse, a tramontar (...) ¿Desaparecerá
el Tango? Tal vez no, o al menos, no enseguida. Pero sin duda ya no
volverá a gozar de la pacífica vida triunfal de antes.
Vivía glorioso e incontrastado. Era el patrón y no tenía
rivales. Ahora, en cambio, tiene uno, mejor dicho una rival, ¡ay,
si!: la Furlana. ¿Tango o Furlana?. La duda es grave, muy grave,
gravísima (...). Y el Tango vacila sobre su pedestal (...) La
moda imprevista pone un gran interés en la vivaz danza véneta.
Como es sabido, en el primer acto de La Gioconda de Ponchielli se baila
la furlana. Era algo que pasaba inobservado. ¿Pero ahora? Mirad
los manifiestos del Del Verme donde se da La Gioconda y veréis
bajo el anuncio de la ópera una gran advertencia: 'En el primer
acto se baila la furlana'. Y cada noche el ballet tiene un inesperado
éxito de aplausos. También en otra ópera se baila
a furlana: en las Maschere de Mascagni. Y los furlanistas la irán
a buscar. Pero la furlana no se limita a esta guerra al tango combatda
desde lejos. Ella lo afronta directamente, lo reta y lo arrastra al
terreno, o al menos a la alfombra de los locales nocturnos y de las
salas de baile. La otra noche, en el Trianon de Milán, ha tenido
lugar nada menos que una academia de tango y de furlana, con un referendum
entre los espectadores. Y ante el tango complicado y ondulante se presentó
la furlana vivacísima, toda ella brincos y reverencias, melindres
y cumplidos, garbosa e impertinente, ruidosa y algo lánguida:
una flor del prado que quiere vencer a una flor cultivada en invernadero
y de perfume artificial (...) Y el público del referendum milanés
ha votado la otra noche a favor de la furlana y contra el tango. Se
trata de una primera notable victoria, después de la otra victoria
de la moda instanténea. Pero el problema sigue sin solución:
¿tango o furlana?. Es algo que no puede resolverse así
nomás, sobre dos pies ; se necesitan por lo menos cuatro."
La controversia entre ambas danzas circuló velozmente por Europa,
a juzgar por la abundante noticia escrita que queda en varios países.
En los salones italianos se llevaron a cabo referenda en los que a la
pregunta: "¿Por qué baila Ud. el tango?", el
público respondía con frases tales como: "porque
la aconseja el Papa", "porque es baile italiano", "porque
es un baile nacional", "porque es el baile del Papa".
Y en el Carnaval de 1914 los jóvenes lo bailaban -según
los cronistas- f"estejando a Su Santidad". La alusión
-publicada en Il corriere della Sera el 1 de febrero- a un supuesto
regocijo del Papa por el éxito de la danza veneciana fue probablemente
el comentario que agotó la paciencia de la prensa vaticana. La
reacción apareció en L'Osservatore ocupando un lugar destacado
en la primera página. Entre otros conceptos, se lee que "A
la temporada carnavalesca se ha querido dar este año un carácter
más osado de mundanidad, en el sentido más desenfrenado
e indecente de la expresión. De este exceso y de esta inconveniencia
quiso dar señal entre nosotros un periodista extranjero con una
trivialidad disfrazada de aristocrática, inventando una patraña
tanto estúpida cuanto indecente, según la cual se mezclaba
a la crónica de novísimas danzas lascivas lo más
augusto y venerado que hay sobre la Tierra. A pesar de los repetidos
apremios que nos llegaban de varias partes dirigidas por personas egregias,
escandalizadas y nauseadas por aquella indecente maquinación,
nos negamos a pronunciar entonces palabras que podían tener el
aire de un desmentido al cual nuestra dignidad y el respeto hacia nuestros
lectores se rebelaban. Pero si callamos entonces sobre aquella insulsa
hisorieta a la que -estábamos bien seguros- habría hecho
justicia el buen sentido del público inteligente, no podemos
callar sobre esos vergonzosos residuos de aquel embuste y sobre el nuevo
e intenso reflorecimiento de mundanidad licenciosa al que la sucia invención
daba pie, sirviéndole casi de preparación, acreditando
y popularizando hábitos paganos y bajando por lo tanto cada vez
más el nivel de seriedad y moralidad de cada clase social."
La declaración sigue en términos similares e incluye
una clara alusión a la responsabilidad de las autoridades civiles
en los hechos que se denuncian; alusión que responde tanto a
la ya citada polémica que en ese momento enfrenta la Iglesia
al Estado cuanto a las ilustraciones satíricas que con feroz
crueldad retratan al Papa y a miembros de la alta jerarquía eclesiástica
mientras contemplan complacientes las solíticas demostraciones
de furlana (cuando no en actitud de bailar ellos mismos esta danza con
cortorsiones y mohines).
8. Un soneto famoso: En el mes de marzo algunos periodistas ponen las
cosas en su lugar con respecto a "la historieta de Jean Carrére,
quien calculó el efecto sugestivo que habría producido
en el gran mundo el anuncio de un baile sugerido nada menos que por
el Papa. Pero, por supuesto, Su Santidad no habría sugerido absolutamente
nada, no habría tenido ocasión de ocuparse del tema, y
ahora L'Osservatore Romano ha formulado una verdadera protesta contra
la genial invención de Carrére, cuya fantástica
y placentera historieta no mostraba, al menos en la forma, ningún
tipo de irreverencia contra el Santo Padre."
Tal vez no sea inútil recordar aquí que el famoso poeta
Trilussa dedicó un soneto en dialecto romano a la controversia
danzante que agitaba los ánimos en la Ciudad Eterna. Ha sido
citado en algunos textos italianos, pero me atrevo a aventurar aquí
una traducción que refleje la gracia e ironía magistralmente
tratadas por el autor en dialecto romano:
Tango e Furlana
"Er Papa non vô er Tango perché,
spessso,
Er cavajere spigne e se strufina'
Sopra la pancia della ballerina'
Che, su per giù, se regola lo stesso."
(El Papa no quiere al tango porque a menudo/ el caballero
empuja y se refriega/ sobre la panza de su compañera,/ quien
hace más o menos otro tanto)
"Invece la Furlana è più
carina:
La donna balla, l'omo je va appresso,
E l'unico contatto ch'è permesso
Se basa sur de dietro de la schina."
(En cambio la furlana es más agradable:/ la
mujer baila, el hombre la sigue,/ y el único contacto permitido/
se produce en el espinazo")
"Ma un ballo ch'è der secolo
passato
Co'le vesti attillate se fa male:
E er Papa, a questo, mica ci ha pensato;"
"Come vôi che si movino? Nun
resta
Che la Curia permetta, in via speciale,
Che le signore s'arzino la vesta."
(Mas, una baile que es del siglo pasado/ con las
faldas estrechas mal se danza/ y el Papa en ésto no había
pensado//¿Cómo quieres que se muevan? Sólo resta
/que la Curia permita, con un permiso especial, / que las señoras
se alzen las faldas)
9. Otras danzas: Además de la furlana -que encontró el
favor del público sólo durante un breve período
de tiempo- otras danzas son mencionadas con relación al tango
en distintas ocasiones. El trescone, el saltarello y otros bailes del
folklore italiano han aparecido ya, pero sólo en calidad de "parientes"
o coetáneos de la furlana, no como danzas de moda en las ciudades
italianas en esos meses. En cambio el vals boston, el one-step, el two
step y otras danzas son señalados frecuentemente como bailes
de moda, lo cual constituye material de referencia sobre la práctica
coreográfica en los salones italianos. Por ejemplo, en un escrito
dedicado a comentar las prohibiciones que sufre el tango, se escribe:
"Menos discutido y más simple que el tango es el 'double
boston', que lejanamente recuerda aquel vals arrastrado que hacía
furor durante el Segundo Imperio. Se lo baila con mayor rapidez, sin
pasos excesivamente cadenciosos, sin languidez rítmica y con
un número más variado y fantástico de figuras."
Este artículo y otros similares constituyen, pues, fuentes que
ilustran sobre el tipo de bailes que la sociedad italiana bailaba en
el período inmediatamente anterior a la Gran Guerra. Hay quien
niega que algunos géneros hayan arraigado en la península:
"Se han encendido vivaces discusiones en pro y en contra del nuevo
baile que trajeron a colación otros nombres de danzas exóticos:
danza del oso, paso del pescado, puestos inmediatemente de moda en Inglaterra
y en Francia. No aquí en Italia, donde afortunadamente prevalecen
la euritmia clásica y el sentimiento estético, aún
hoy tan grecorromano. En el fondo, no es fácil olvidar nuestras
bellas danzas de antaño, tan elegantes y graciosas. El vals se
baila siempre y es elegantísimo." Pero hay referencias sobre
la práctica en Italia de las dos danzas "zoocinéticas"
mencionadas. Una de ellas es este gracioso poema:
"Non vi sembra cosa strana
che la danza americana
che è di moda da un pò in quà
certi nomi brutti molto
essa porta in verità?"
("¿No os parece cosa extraña/
que la danza americana/ que ultimamente está de moda/ ciertos
nombres muy feos/lleva, a decir verdad?")
"Non vi pare un nome stolto
questo...'il trotto del tacchino',
'danse de l'ours' e così via?
a tai nomi...animaleschi
ci avvezziamo, pian pianino."
(¿No os parece nombre insensato/
este...'el trote del pavo',/ 'danse de l'ours y otros así?/ a
tales nombres...animalescos/ ya nos vamos habituando")
"Caro mio, staremo freschi!
perche se ora esiste il tango,
fra un annetto, andiamo, via,
dovrem far...l'orango-tango?"
(¡Estaremos arreglados!/porque, si ahora existe
el tango,/ ¿tendremos dentro de un año/ que hacer el...orangu-tango?")
Otra constatación de la práctica de estas danzas es este
comentario sobre el "paso del pavo, baile del oso y otras derivaciones...animalescas
en las que el orgulloso homo sapiens no ha tenido reparos en imitar
a aquellos que -quién sabe por qué valoración arbitraria-
están por debajo suyo en la escala zoológica..."
10. Otras opiniones: El siguiente artículo podría muy
bien erigirse en paradigma de la documentación de la época
que recoge opiniones de personajes del mundo civil sobre el tango. Bajo
el título "El Tango bajo proceso",la revista italiana
La Nueva Antología suma su voz al diálogo general publicando
los resultados de una serie de encuestas sobre el tema llevadas a cabo
en distintos países. Las respuestas cubren una gama que va de
lo sensato a lo estrafalario y snob, y el periódico italiano
transcribe algunas, no sin cubrirse antes las espaldas expresando que
"el tango, como todas las danzas, se puede bailar más o
menos correctamente, pero es cierto que se presta con mayor facilidad
a movimientos que no han sido pensados para enseñar la modestia
a las señoritas o para elevar el carácter y el prestigio
de las clases superiores a los ojos del pueblo. Y ya han pasado los
tiempos en que no se daba importancia a ello (...) Por todo lo antedicho,
condenamos decididamente el tango y todo espectáculo de negligencia"
.
Entre los entrevistados en varios países -Inglatera, Francia,
Estados Unidos- cuyas opiniones son transcritas por el cronista, figuran:
Lady Byson ("El tango es una danza acrobática, a menudo
sin gracia, pero está de moda, lo cual explica el hecho de que
cuente hoy con tantos partidarios. Pero es un baile vulgar, expresión
material del tiempo, resultado de una exhuberancia indisciplinada, desenfrenada,
fogosamente juvenil"), la Duquesa de Bedford ("No lo he visto
nunca bailar, ni siento necesidad alguna de verlo"), Lord Losdale
("La corriente desfavorable al tango seguramente desaparecerá
cuando el Tango sea danzado en salas de baile públicas de la
manera como lo he visto bailar yo recientemente"), Lady Troubidge
("Esta manía por el tango es el resultado natural de las
tendencias de la vida moderna, y sólo desde este punto de vista
es posible juzgarlo"), el Barón de Forest ("Pienso
que el tango alcanzará pronto las sombras del ping-pong"),
el Obispo Weldom ("Yo no soy y no puedo ser una autoridad en materia
de tango. No lo he visto jamás. Pero, inventadas en Sudamérica
o en cualqier otra parte, las danzas de los salvajes, por modificadas
que estén, difícilmente admiten ser transplantadas a una
sociedad cristiana civilizada sin ofender las buenas costumbres"),
Arthur Collins ("El tango, no es repobable, pero puede llegar a
serlo"), Miss Marie Temps ("Para mí el tango es aburrido'"),
Miss Gertier Millar ("En el teatro, el tango produce un efecto
extraordinario, al extremo que me veo obligada a conceder dos bis cada
noche"), la princesa Luciana Murat ("El tango me gusta, y
lejos de juzgarlo deshonesto, pienso que no existe baile más
casto, siempre que se lo baile con un español o con un argentino.
En cuanto a mí, experimento una especie de reposo cuando bailo
el tango"), Abel Hermant ("El tango es antipático,
y las madres que permiten a sus hijas el bailarlo son estúpidas
o locas; o tal vez ambas cosas"), Abdré de Fouquiéres
("El tango es una danza melancólica: esto constituye, a
mi juicio, su principal defecto"), Regina Badet ("El tango
debe ser prohibido por amor a la seguridad pùblica"), la
líder socialista James Lees ("La crítica del tango
es, a mi juicio, descortés e hipócrita, y por tanto estoy
segura de que no lo superará"), Inés Boisseain ("Personalmente
soy muy contraria al tango y no me gusta que se lo baile e mi casa,
ni verlo danzar a mis jóvenes amigas. Pero yo soy una creyente
en la libertad y si alguien quiere bailarlo, no encuentro nada que objetar"),
Duncan Flechter ("La buena sociedad no baila aquí ninguna
especie de tango que pueda ofender la honestidad") y varios más.
11. Algo de música: El abanico de temas vinculados con la recepción
del tango en Italia no concluye aquí. Habría que mencionar
las declaraciones de los representantes diplomáticos argentinos
en Europa, quienes se adhirieron a la corriente oficial que condenaba
el tango, la propuesta del pericón -contradanza argentina- como
baile sudamericano alternativo, la relación de D'Annunzio con
el tango y otros asuntos.
En los párafos que siguen el periodista de Il Secolo se interoga
sobre las causas del éxito del tango. Su razonamiento deriva
en una serie de consideraciones de orden expresivo y musical que llegan
como agua fresca a rociar el desierto de argumentos de todo tipo que
se han venido transcribiendo y que poco o nada tienen que ver con la
música:
"Las viejas polcas y las anticuadas mazurcas y los acompasados
lanceros no podían ya satisfacer el alma moderna empastada de
sensibilidad. Apenas se podía soportar el antiguo vals alemán
con sus giros en cuatro tiempos, destinado más a las personas
atléticas que a las mujeres modernas de faldas ajustadas. Un
baile, dicen, que no hace más que repetir continuamente un único
paso y que no representa otra variedad que el girar en sentido inverso,
es ejercicio demasiado monotono, demasiado serio, demasiado poco plástico,
y para nada destinado a traducir a través de gestos las esquisitas
e inadvertidas variedades del ritmo. Los viejos bailes no fotografían
ni la música ni el estado psíquico de quienes danzan.
El alma moderna necesita algo más fino, más sensible,
más cerebral, que no sea un único paso cadenciado y uniforme
como el de un pelotón de soldados marchando. Necesita ante todo
de sensibilidad, de una estética nueva, más dinámica
que plástica, de una coreografía algo mundana, que sea
más arte que sport.(...) Se necesitaba una danza más compleja
y osada, más nerviosa y sensible, más profunda y atormentada,
más refinada y dinámica, hecha de impulsos y detenciones,
de actitudes imprevistas y de posturas significativas, más artística
y literaria, una danza que fuera la tradución plástica
y dinámica de una música escrita prevalentemente en menor
y plasmada sobre una tonalidad triste, armónicamente angustiada
y saturada de pasiones y de enervante poesía."
Las referencias a la música contenidas en estas últimas
líneas no sólo constituyen una excepción en el
artículo -prevalentemente dedicado a considerar aspectos coreograficos-
sino que también lo son en el panorama periodístico del
momento. La música, en efecto, es la gran ausente en la documentación
relativa al momento en que el tango es recibido por las capitales europeas.
El caso italiano no constituye excepción a esta regla. Por el
contrario, los asuntos relacionados con las condenas eclesiásticas
y la historia de Pío X y la furlana ocupan -como se ha visto-
el centro de la atención y desplazan casi por completo las consideraciones
de índole musical, que tanto habrían ilustrado aspectos
esenciales de este primer capítulo de la historia del tango en
este país. El material musical relativo a esta etapa hoy disponible
es escasísimo, pero no es imposible que crezca como resultado
de futuras pesquisas. Tres ejemplares se encuentran como apéndice
en el libro "Bailes de hoy", de Francesco Giovannini, segundo
volumen de una serie editada por Urlico Hoepli en Milán y dedicada
a la danza.
Los tres primeros capítulos de este pequeño tratado están
dedicados a aspectos coreológicos generales. El cuarto -titulado
L'estetica delle nuovissime danze- contiene una antología de
párrafos pertenecientes a artículos periodísticos
relativos al tango, copiados textualmente sin especificar la fuente.
El capítulo quinto - Le nuovissime danze - es obra de Giovanni
Franceschini y proporciona descripciones coreográficas de las
danzas de moda, cuyos nombres transcribo respetando el idioma original
del texto: tango brasiliano, tango argentino, double boston, triple
boston, boston reale, danza dell'orso, one step, turkey trot, maxixe
brasiliana, mazurka russa, scoth time, passo del pesce, castle-walk.
Promenade, à coté, corta-jaca, les ballons qui tombent
y la corbeille son las figuras que figuran en la sección dedicada
al tango brasileño, mientras que del tango argentino se explican
e ilustran gráficamente el corte (le départ), el medio
corte (le demi-départ), el paseo (la promenade), la media luna
(la demilune), el veteo (le pas tourné), el cruzado cortado (le
croisé-coupé) y el cruzado por ocho (le croisé
par huit). En el capítulo sexto se transcriben en francés
varias páginas del discurso de Richepin en la Academia. El siguiente
-Brani di musica- contiene algunas partituras para piano de danzas.
Las que interesa considerar aquí son tres: Consuelo , Tango Argentino
y La Bailarina. Si bien la primera es presentada como tango brasileño,
la segunda como tango argentino y la tercera como tango a secas, no
es posible detectar diferencias musicales entre estas piezas que permitan
considerarlas como pertenecientes a especies distintas o a variantes
significativas de una especie. De cada una de las tres en el libro se
publica sólo la primera página, lo cual puede inducir
a error, ya que ésta incluye en los tres casos dos secciones
de dieciséis compases cada una. En efecto, si esta primera página
incluyese la totalidad de la música del tango estaríamos
en presencia de formas biseccionales, como las que caracterizaron el
período posterior a 1920. Pero, si bien en "Consuelo"
el último compás de la página lleva la indicación
fine, es posible pensar que se trata de una forma con da capo, como
las que eran frecuentes en los tangos rioplatenses de la época
y que dicho signo de reenvío al comienzo se encuentra en el final
del tercer período (el que falta).
En el tango siguiente no queda margen para la duda ya que, si bien
la página única incluye dos secciones de dieciseis compases
cada una, la doble barra que concluye la segunda sección se encuentra
antes de la terminación del sistema y el corte sobre el pentagrama
es algo posterior a la misma, por lo cual se alcanza a ver la alteración
(fa becuadro) colocada a comienzo de la tercera seción que indica
un retorno a la tonalidad inicial.
En el tercer tango la página reproducida incluye la primera
sección de dieciseis compases repetida integralmente y con el
comienzo anacrúsico de la seción siguiente incluída
en el último compás de la repetición como única
diferencia con la primera presentación. Las alteraciones colocadas
al final de la página probablemente indiquen un cambio de modo
-de sol mayor a sol menor- para la nueva sección (que en este
caso será la segunda, por lo cual aquí la duda sobre la
macroforma vuelve a presentarse y no es solucionable).
De lo anterior es posible deducir que la estructura triseccional propia
de la mayoría de los tangos rioplatense de la primera época
fue imitada por los compositores de comienzos de siglo en Italia, como
sucedió en otros países europeos. Esto parece haber sido
ignorado por quienes han escrito en Italia sobre esta especie musical,
ya que han señalado sólo existencia de la forma biseccional,
la cual se presenta en la mayor parte de los tangos compuestos a partir
de la década del veinte, pero no en los anteriores, hasta donde
he podido ver.
También las características rítmicas y armónicas
de las tres composiciones permiten relacionarlas con las que son propias
de los tangos rioplatenses anteriores a 1920. Entre las rítmicas,
se encuentran la casi constante presencia del pie puntillado propio
de la habanera en el acompañamiento, la variedad en la articulación
rítmica de la melodía (que incluye pares de corcheas -con
o sin silencio inicial-, grupos téticos o acéfalos de
semicorcheas, síncopas de tiempo y de compás, inversión
del pie puntillado -semicorchea + corchea con puntillo- y acciacaturas).
Todas las secciones terminan con la conclusión de la melodía
en el primer tiempo -fracción tónica o átona-,
seguida del acorde de tónica en el segundo. A la alternancia
básica de acordes de tónica y dominante pueden sumarse
algunas contradominantes. La fórmula cadencial VID - II - V -
I, que ha sido señalada como frecuente en el tango rioplatense
de la primera época, concluye la primera sección de la
pieza de Brunetti. Estos elementos se articulan dentro de cada sección
en frases de ocho compases cuyos elementos constitutivos tienden a conformar
parejas antecedente-consecuente con dimensiones propias de la cuadratura
formal. En particular, cada sección está formada por dos
frases que conciden en el antecedente y difieren en el consecuente (uno
de los procedimientos preferidos por los compositores de tangos rioplatenses
en esta época).
De todas formas, no basta la constatación de similitudes estructurales
para afirmar la coincidencia de resultado musical entre estos tangos
y sus homónimos sudamericanos. Es posible que las "maneras
de hacer" -espresión que esconde la imposibilidad de definir
ciertos parámetros expresivos de ejecución en muchos estilos
musicales- fueran diferentes en los ambientes europeos ya en los primeros
tiempos de afirmación del tango. De hecho lo son en etapas posteriores,
si bien en algunos intérpretes se advierte una tendencia intencional
a imitar modelos rioplatenses. Pero sólo la audición de
estas tres piezas o de otras pertenecientes al repertorio de los primeros
tangos italianos -en versiones fonográficas originales, claro
está- podría ratificar esta hipótesis. Por el momento
hay que conformarse con lo que sugiere la música escrita, que
en este caso tiene que ver más con similitudes que con diferencias.
Conclusión
Terminan aquí los documentos musicales, pero no las referencias
históricas. Sería necesario mencionar el relato que el
profesor de danzas Enrico Pichetti proporciona en su libro Mezzo secolo
di danze -publicado en 1935- sobre la presentación del tango
que llevó a cabo ante la aristocracia romana. El autor declara
que llevó a cabo esta operación en abril de 1912. La fecha
parece demasiado temprana, máxime si se tiene en cuenta que Picchetti
relata que organizó dicha presentación como respuesta
a la cruzada lanzada contra el tango (que, como se ha visto, tuvo lugar
en los primeros meses del catorce). Tal vez aparezca algún documento
que confirme o niegue la historia que relata, historia cuyo valor radica
en que fue escrita por uno de los principales maestros de danza de pareja
de este siglo en Roma. He aquí un fragmento de su minuciosa descripción
del evento:
"Una tarde de abril de 1912 mi sala se llenó con los miembros
más distinguidos de la aristocracia, de las embajadas y de la
alta sociedad romana (...) Una hora antes de la presentación
de los bailes la sala ya estaba llena y tanto en las conversaciones
como en el mismo aire predominaba la ansiedad por este Tango Argentino
(...) Y bailamos el famoso tango: yo sentía, mientras cumplíamos
con diligencia y gracia las figuras más criticadas y discutidas,
que la prejuiciosa animadversión iba desapareciendo para ser
sustituída por un sentimiento de complacencia y de verdadera
alegría artística que procuraba a los rostros contraídos,
a los ojos demasiado abiertos, a las manos nerviosas, una sensación
de alivio. Esta se fue transformando en sonrisa, en goce, en aprobación,
para terminar en un aplauso tan vibrante y general como nunca había
resonado en mi sala. ¡Fue un verdadero triunfo! Y aquí
tengo que reconocer que la verdadera triunfadora fue mi mujer, mi incomparable
compañera de baile, que con su gracia y compostura supo vencer
desde el momento mismo de su aparición toda hostilidad. Más
que seguirme en el baile, me precedía; intuía mis pasos,
aunque fueran nuevos e inspirados en el momento por la música,
tal vez a través de las vibraciones que se comunicaban nuestras
manos, cuyos nervios vibraban al unísono y que se constituían
en el verdadero vehículo de nuestros concordantes pensamientos.
Era tal la ligereza de movimientos agraciados de su cuerpo que se plegaba
y obedecía a toda necesaria ondulación, que tenía
la impresión de ser yo quien era llevado por ella.""
Palabras felices que renuncian a la descripción superficial
de figuras y movimientos para explicitar la actitud interna y la vía
inicial de comunicación entre los bailarines que está
en la base de la realización danzada del tango. Una vez más
no se presentan referencias musicales, pero se rescatan algunos elementos
fundamentales que tienen a la música como implícito telón
de fondo.
Esta presentación de una coreografía adecentada para
uso de las familias nobles y burguesas proporcionó, al parecer,
inmediatos beneficios al maestro: "Al día siguiente en mis
salas no se enseñaba, no se bailaba, no se aprendía otra
cosa sino el tango." Nuevas presentaciones en otras sedes italianas
acrecientan, según el texto de Pichetti, su fama y la de los
tangos que él y su mujer bailan incluso ante autoridades eclesiásticas,
quienes ante la elegancia y pureza de la danza terminan invariablemente
por aprobarla. El tango ha vencido la batalla en Italia y Pichetti se
atribuye el mérito del triunfo. Triunfo al que tal vez haya contribuído,
pero que fue debido a causas más fuertes y persuasivas que las
que lo ven como protagonista. Una etapa se cierra en ese 1914 que concluirá
de un modo tristemente distinto de como había comenzado. Alguna
referencia -con foto incluída- sobre los soldados bailando entre
ellos el tango en el frente de batalla constituye la excepción
al silencio general que cae sobre todos los medios de comunicación
a propósito del tango y de todo tipo de diversión social.
Habrá que esperar varios años -al menos cuatro- para que
la danza llegada desde las ciudades rioplatenses a través de
París reviva en Italia. Pero eso ya pertenece a otro capítulo
de la historia.
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tango, Montepulciano, Editori del Grifo, 1987.
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- Pelinski, Ramón,
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- Pelinski, Ramón
(ed.) Tango nomade, Montréal, Triptyque, 1995, pp.173-274.
- Pichetti, Enrico, Mezzo secolo di danze. Ricordi
della mia vita e del mio insegnamento. La danza attraverso i secoli.
Ballerini celebri. Balli antichi e moderni. Comportamento in società,
Roma, Vis, 1935.
- Rosella, Carlo, "Scusi, vuol ballare
con me", Panorama, 5-11-1984.
- Selles, Roberto, "El tango y sus dos
primeras épocas (1880-1900)", en La historia del tango,
Buenos Aires, Corregidor, 1977.
- Valle, Gianni, Il manuale di ballo, Lato Side
23 (tengo libro y fotocs p 55-61 y 147)
- Vega, Carlos, "La formación coreográfica
del Tango argentino", Revista del Instituto de Investigaciones
Folklóricas "Carlos Vega" 1, 1977, p. 11-19.
- Vega, Carlos, El origen de las danzas folklóricas,
Buenos Aires, Ricordi, 1956.
Pd. Una versión anterior de este texto
apareció bajo el título "Scandales et condamnations:
l'introduction du tango en Italie", en Tango nomade, R. Pelinski
(ed.),1995, pp.173-274.

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