SIBE - Sociedad de Etnomusicología
Explorar TRANS:
Por Número >
Por Artículo >
Por Autor >

Cargando


Share |
Suscribir RSS Suscribir RSS Feed

SIBE
Blog Observatorio de Prácticas Musicales Emergentes
ETNO Revista de música y cultura
IASPM - Espana
Musicalogía feminista
ICTM
IASPM - International Association for the Study of Popular Music

< Volver

Reseñas de Congresos

Reseña de Carme Pardo
  • EL II CONGRESO DE LA SOCIEDAD IBERICA DE ETNOMUSICOLOGIA
    (Valladolid, 21-24 marzo, 1996)

    El II Congreso de la Sociedad Ibérica de Etnomusicología, organizado por la Especialidad de Música de la Universidad de Valladolid, reunió a doscientos cincuenta participantes provenientes de todas las regiones de España. Hubo cuarenta y seis comunicaciones agrupadas en torno a dos temas generales: las músicas de tradición oral y las músicas populares urbanas. El Congreso fue precedido por una serie de conferencias sobre perspectivas téoricas en el estudio de músicas populares.

    El conferenciante invitado fue Pablo Vila, de la Universidad de Texas en El Paso. La SIbE tiene la intención de publicar tanto una selección de las comunicaciones como el texto de las conferencias de P. Vila.

  • Congreso "EL ACCESO MUSICAL AL MUNDO"
    (Universidad de Navarra, 25-27 de marzo 1996)

    Desplazando, invirtiendo, o tal vez retomando la máxima platónica que afirma que la filosofía es la música más excelsa, las XXXII Reuniones Filosóficas organizadas por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra (25-27 de marzo), tuvieron este año como tema "El acceso musical al mundo".

    De nuevo la música como hilo conductor de un pensamiento que pretende acercarse, poner cerco sonoro a un mundo que todavía parece escapar, resistir a un asedio que quizá la música puede vulnerar. A esta pretensión se ajustaron las 15 conferencias y 30 comunicaciones que gravitaron en torno a dos grandes cuestiones: qué es la música y cuál es su relación con ese otro modo de cercar el mundo que es el pensamiento filosófico.

    La pregunta por la música tuvo como punto de partida la naturaleza e la creación musical, una naturaleza que para Tomás Marco, hoy como antaño, muestra su dualidad: la música es arte, pero su base matemática la inserta en la ciencia. Por ello, interrogar la música obliga a dibujar ese arco que se tensa entre el arte y la ciencia y que, a su vez, incluye otros recorridos que pueden ir desde la voluntad de hacer de la música verdadera expresión de la interioridad humana, hasta su consideración de reflejo de un orden universal (como ya ocurría entre los pitagóricos). La unión de estos ámbitos convertiría a lo musical en un modelo de conocimiento privilegiado.

    Esta doble consideración, que exhibía tan pronto su carácter dual como su profunda unidad, se dejó sentir especialmente en el tratamiento de la música como temporalidad y del lenguaje musical en tanto expresión. Así, la música aparecía, para Lewis Rowell, como creadora de un horizonte temporal que, para ser abordado en su totalidad, debía contar con otros horizontes, entre los que se encontraban el propio horizonte del sujeto, el de la cultura, o el horizonte virtual que los nuevos medios tecnológicos introducen. En tanto lenguaje, la música ofrece también una doble vertiente: aquélla que hace del sonido expresión de los sentimientos (según defendió Francis M. Berenson), y la que considera que, en tanto lenguaje propio, es ya expresión que en su interrelación con otros modos expresivos, como por ejemplo el lenguaje verbal, da lugar a modelos hermenéuticos dispares. Ésta fue la postura expuesta por Enrico Fubini, quién mostró la relación entre música y palabra en la expresión musical de Oriente y Occidente.

    La especificidad del fenómeno musical ha sido, además, un envite para el pensamiento filosófico. La música puede mostrar al filósofo su conexión con la razón universal, pero también le invita a pensar fuera de las categorías. Lo musical se convierte de este modo, en clave sonora del pensar, como se deja oír en el prerromanticismo, en la filosofía de Schopenhauer y Nietzsche y, siguiendo a Guy Debrock, en el pensamiento de Wittgenstein. La música enseña al filósofo otros modos de acercarse al mundo, ofreciendo nuevas herramientas para el pensar o creando quizá, la ilusión de un encuentro sin mediaciones, una vivencia sin palabras.

    La música, modificaría entonces la visión del filósofo, abriría la escucha para alterar el modo en que el hombre se encuentra consigo mismo y con lo que denomina mundo. La música ¿sería hoy la filosofía más excelsa?

    Carme Pardo

  • Subir >


    TRANS - Revista Transcultural de Música