SIBE - Sociedad de Etnomusicología
Explorar TRANS:
Por Número >
Por Artículo >
Por Autor >

Cargando


Share |
Suscribir RSS Suscribir RSS Feed

SIBE
Blog Observatorio de Prácticas Musicales Emergentes
ETNO Revista de música y cultura
IASPM - Espana
Musicalogía feminista
ICTM
IASPM - International Association for the Study of Popular Music

< Volver

Colin Cripps: La música popular en el siglo XX

Reseña de Josep M. Vilar

Akal. Madrid, 1999


Colin Cripps, guitarrista de grupos como Crash Vegas y Junkhouse, publicaba por primera vez este libro en 1988 en la colección Cambridge Assignments in Music de Cambridge University Press que dirige Roy Bennett quien, a su vez es coeditor de esta obra y uno de los autores más prolíficos de esta colección. La versión en español aparece en la colección "Entorno musical" que reúne asimismo algunos de los títulos que figuran en la colección original británica, de orientación pedagógica, y que organiza sus títulos en torno a temas cerrados. El soporte sonoro se presenta en CD en lugar del cassette original.

Las casi 100 páginas de La música popular en el siglo XX se dividen en diez capítulos que establecen otras tantas divisiones cronológicas del mainstream de la música popular occidental a lo largo del siglo que finaliza, desde la música de los esclavos de origen africano y su encuentro con las músicas provenientes de Europa, estableciendo un punto final en el reggae i el funk de principios de los 80.

El relato cronológico avanza alternando las explicaciones y las denominadas "tareas" que proponen trabajos diversos a los usuarios de esta obra. Las primeras combinan las especificaciones sobre las circunstancias que dan nacimiento a los diferentes estilos, y los elementos estilísticos y técnicas compositivas e interpretativas que los conforman—de los espirituales y la música gospel hasta la música disco-, con observaciones acerca de su contextualización histórica y social, ligando a menudo de forma razonablemente convincente ambos elementos -contexto y estilo-. En ocasiones las categorizaciones estilísticas pueden no ser suficientemente claras para algunos lectores; en otras se queda cerca de la simple enumeración casi telegráfica de características e incluso de representantes de un determinado estilo, o de una esquematización excesiva de fenómenos tan ricos como fueron el heavy rock o el cool jazz. Además, en algunos momentos uno tienen la sensación de haber leído algunas de estas narraciones y descripciones decenas de veces, especialmente en lo que se refiere al nacimiento del jazz o en los relatos correspondientes a algunos estilos del rock, quizá demasiado centrados en las individualidades de los miembros de las distintas bandas. Sin embargo, tampoco debemos olvidar que ésta es la forma como muy a menudo es vivida la historia de esta música por sus propios protagonistas. Pero por otro lado hay que reconocer al autor el mérito de establecer sólidas relaciones entre los distintos estilos en base a préstamos e influencias estilísticos que el texto señala, diagramas diversos acentúan y las tareas vivencian. Para ello se recorre sin ningún tipo de prejuicio ni complejo al uso continuado de la terminología de tipo técnico más habitual: riff, slide, walking bass, hook-line,... Incluso a algunos de ellos no exclusivos de la música moderna -polirritmia, acorde, síncopa, modos...- dedica unos párrafos y/o ejemplos musicales cuando lo considera necesario.

Las tareas constituyen propuestas cerradas y a menudo muy concretas de actividades de enseñanza-aprendizaje que inciden en lo esencial de las explicaciones que les preceden. Inciden tanto en elementos externos al propio texto musical como en los internos, más de tipo formal y estilístico, con especial énfasis en las técnicas de composición propias de cada estilo, muy en la línea de otras obras didácticas editadas por Roy Bennett. Recogen estos elementos esenciales de cada música y los facilitan hasta proponer una manipulación del material adecuada al alumnado. Abundan especialmente las de interpretación —vocal o instrumental-, improvisación, escritura —tanto de acordes y melodías como de textos- o imaginación, en situaciones a menudo colectivas, pero también individuales. Para ello Cripps da abundantes partituras y esquemas armónicos a partir de los cuales trabajar, así como pistas interesantes acerca de los modos interpretativos que den los resultados tímbricos y expresivos esperados.

Las fotografías y dibujos —abundantes y a una sola tinta- están bien escogidos y sirven claramente al texto.

Cada capítulo se cierra con un listado de sugerencias de músicas para escuchar. Si bien no parece que hayan sido actualizados, en general mantienen su validez puesto que la mayor parte de las referencias constituyen los grandes clásicos de la música popular que los mismo sellos discográficos que los editaron por primera vez en LP han reeditado en CD, por lo que siguen siendo de fácil obtención.

Completa el libro una lista de 13 sugerencias de libros de ampliación, que sí está actualizada: todos son libros en castellano y mayoritariamente editados en la década de los 90, década que no cubre el contenido del libro. Se echa en falta un buen índice -especialmente de intérpretes, grupos y estilos; quizá también de títulos- que permitiría una utilización más selectiva de la obra, sobretodo con propósitos educativos.

Acompaña al libro un CD con 32 minutos de música distribuidos en 33 cortes en los que se combinan grabaciones de composiciones y temas completos con otros fragmentarios en los que aparecen solamente una estrofa, una línea melódica, un patrón rítmico, etc. A lo largo del texto se intercalan las indicaciones de los puntos a los que se corresponden los ejemplos grabados. El mismo Colin Cripps participa en algunas de estas grabaciones. Si bien se incluyen algunos títulos míticos (No particular place to go, de Chuck Berry, por ejemplo) el propósito del CD no es la referencia al canon sino la incidencia en el estilo; así pues, las versiones que se incluyen no son originales y la audición del repertorio básico de este historia de la música popular va a precisar de una discografía auxiliar.

Su principal utilización en contextos educativos se va a dar en la E.S.O., especialmente en el 4º curso en aquellas comunidades autónomas que siguen la estructura del M.E.C. que propone para este curso una asignatura optativa que incida especialmente en las músicas del entorno del alumnado y que tenga un carácter muy práctico y manipulativo. En la estructura de la E.S.O. que se aplica en Catalunya, con créditos obligatorios y optativos, puede proveer del material necesario para configurar la base de un crédito optativo dedicado monográficamente a estas músicas. En ambos casos, el libro también constituye una fuente de informaciones más puntuales o, incluso mejor, de ideas para que cada profesor/a monte sus propias actividades de aprendizaje que se combinen con otras de procedencias diversas. Difícilmente podemos pensar en una aplicación al 100% de todas las tareas propuestas por la enorme dedicación de tiempo que conllevaría. Se trata, pues, mucho más de un libro para el profesor que de uno para el alumno.

Finalmente no podemos olvidar lo incompleto de su alcance o, al menos, la falta de correspondencia entre el contenido y el título. Ésta no es LA música popular del siglo XX sino UNA música popular del siglo XX. Antonio Molina, Imperio Argentina, Domenico Modugno, Amália Rodrigues o Jacques Brel fueron hitos importantes en la música popular en distintas lugares y momentos, y quedan sistemáticamente fuera de este panorama referido sólo a la tradición estadounidense y a algunas de sus ramificaciones británicas y centroamericanas cantadas en inglés. El canon básicamente italogermánico de la historia de la música clásica ha sido sustituido por otro anglosajón en la historia de la música popular moderna, pero no deja de ser un canon, restrictivo y generador de desigualdades.


Subir >


TRANS - Revista Transcultural de Música