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Héctor Fouce: La música pop i rock

Reseña de Marita Fornaro

Barcelona: UOC, Colección Vullsaber, 2005. 81 pp.
ISBN: 84-9788-372-1



La aparición de un manual provoca a menudo reacciones opuestas: la de bienvenida, ya que condensar un campo de conocimiento es necesario, y la de crítica, porque hacerlo en un lenguaje accesible para quienes no son expertos es difícil. En el caso de este trabajo de Héctor Fouce, la dificultad de la tarea ha sido allanada por la formación del autor como especialista en comunicación, y de esa condición hace gala en estas ochenta páginas en las que acepta el desafío de presentar una visión de las grandes corrientes de música popular conformadas en el siglo XX. Este recorrido aparece organizado en cuatro áreas temáticas: historia y contexto de la música pop y rock; música y significado; música e imagen y música e identidad.  No es poca cosa, y se podría esperar superficialidad. Nada más alejado del resultado. El pequeño manual editado por la Universitat Oberta de Catalunya se constituye en un medio valioso no sólo para acercar conocimiento ágil y a la vez riguroso al nivel de los no iniciados en el tema, sino también como herramienta para docentes que deben presentar un tema complejo por sus múltiples aspectos relacionados con las ciencias sociales, por su tradición de estudios y por su inmediatez para los estudiantes.

Una idea central estructura el libro: la música es, además de sonido y de expresión artística, una forma de comunicación y un actor social de primera entidad.  A partir de este eje, se destaca adecuadamente el hecho de que la música popular es especialmente fértil en sus relaciones con la sociedad en la que está inmersa, ya que su existencia depende de los sistemas de mediación entre el músico y el oyente (soportes, compañías editoras, medios de difusión, tecnologías de audición), con lo que estos sistemas suponen respecto a la inserción en el mundo económico-financiero. Con esta visión, el libro analiza con eficacia la intensa relación entre los productos de la música popular y el contexto social.

En el primer capítulo se atiende especialmente al surgimiento del oyente que compra y consume esa música, a la aparición de la juventud como fuerza social representada por ella, a las tensiones y sincretismos entre música “de blancos” y “de negros”, a la estrecha relación entre música popular y tecnología. Estos aspectos son ejemplificados de manera sencilla pero efectiva, por ejemplo, al mencionar las consecuencias de la invención del micrófono (el surgimiento del estilo crooner antes de su existencia, derivado del uso del megáfono  al tener que competir el cantante con la sonoridad de la orquesta; el desarrollo de las posibilidades expresivas y la puesta en escena de la voz luego de su aparición).  La mirada de Fouce es integradora, y logra provocar la reflexión sobre la fuerza de la relación de arte y tecnología en el – por fuerza del carácter de la propuesta bibliográfica – rápido panorama.  Si bien está presente el desarrollo histórico, interesa también el establecimiento de relaciones, el enfoque que permite señalar, en diferentes momentos, el papel de la música en la construcción del tejido social y de  la cultura en sus diferentes manifestaciones, como sucede en los ejemplos referidos a The Beatles, la psicodelia y su relación con la invención del sonido estéreo y con la posibilidad de experimentación en el estudio de grabación.

En el segundo capítulo, dedicado a la relación entre música y significado, Fouce sintetiza algunos de los aportes fundamentales de las últimas décadas de la investigación, como los de Simon Frith y Franco Fabbri, para presentar los cambios de mirada producidos en los estudios sobre música popular: ya no se busca la comparación entre música y lenguaje verbal, y las herramientas clásicas del análisis musical no satisfacen plenamente frente al objeto que nos interpela. Algunas ideas fundamentales presentadas en este capítulo subrayan que el significado de las canciones no gira tanto en torno al contenido sino a la expresión, de ahí la importancia del performer y de la voz como corporalidad en acción, y el carácter teatral de la canción interpretada.  El siempre actual tema de la definición de los géneros musicales también encuentra lugar en este capítulo, que los presenta como modelos ideales conformados según algunas reglas fundamentales, siguiendo en esto la propuesta ya clásica de Fabbri.

 En tercer término el autor se ocupa del lugar de lo visual en el imaginario de los consumidores de las músicas pop y rock. Nuevamente aquí se recurre a una enumeración de hitos – la aparición de MTV, el primer videoclip,  la creación de la primera ópera-rock… – pero también a la discusión teórica sobre la relación música e imagen en el video-clip. Una discusión interesante, ante la tan repetida visión de vinculación directa a este respecto. El video-clip, considerado por muchos como “la expresión más depurada de la cultura postmoderna”, es caracterizado como nuevo lenguaje desde la velocidad, el rechazo a la narrativa tradicional, la estética de collage, la tecnología; por la importancia del ritmo como eje estructurador, por la alteración de la temporalidad tradicional, por las posibles estrategias de sincronización de imagen y sonido, aspecto en el que aparece el concepto de cronotopo. Se presentan los diferentes puntos de vista de ataque y elogio del formato, para terminar señalando la vigencia del debate respecto a “si la interacción entre música popular e imagen en movimiento ha servido para incrementar el control de las grandes empresas sobre el imaginario popular o si, por el contrario, ha servido para liberar el punto de vista de la voluntad del enunciador y dar más libertad interpretativa al espectador”.

El último capítulo, “la música en nuestras vidas”,  construye el complejo panorama de factores etarios, de género, de interacción y negociación entre culturas y subculturas que permiten pensar la música como constructora de identidad a diferentes niveles. Con citas de autoridades de diferente enfoque y procedencia en los estudios sobre música popular (Richard Middleton, Stuart Hall, Frith y McRobie, Pablo Vila), el autor decide profundizar en aspectos teóricos, e introduce conceptos como dinámica social, subcultura, material simbólico, capital cultural; se ocupa de confrontar la teoría de la homología entre música y subcultura  y la teoría de la articulación. Partiendo de Vila, se señala la capacidad interpeladora de la música al combinar diferentes códigos en una única expresión integrada. Interesa resaltar, además, la lúcida presentación de los juegos de poder relacionados con las clases subalternas y el lugar que cabe en ellos a los argumentos moralistas respecto a la música, consideraciones que pueden ayudar a la lectura crítica de músicas y discursos verbalizados sobre ella para el lector hasta ese momento “ingenuo”. El manual termina con referencias a la presencia de la mujer en la música popular, estableciendo aspectos básicos sobre la teoría del género, y con algunos planteos sobre la globalización y sus contradicciones, sus estrategias de apropiación y su tensión entre lo local y lo mundial; ahí se insertan referencias a las “músicas del mundo”.

Como puede apreciarse, los temas son de total actualidad para un estudiante o para el “profano” que busca una mirada seria sobre el asunto. Que se produzca un manual de este tipo habla, por otra parte, del desarrollo de los estudios sobre la música popular en España. También muestra una característica de estos estudios, desde sus orígenes: la mirada desde disciplinas como los estudios culturales y las ciencias de la información – presentes en la formación del autor.  Y da oportunidad para reflexionar sobre la función de divulgación, tan necesaria en nuestros medios académicos y pocas veces asumida. Este manual contiene el entusiasmo y el conocimiento presentes en otros trabajos del autor; por otra parte, es adecuada la dosificación de material informativo con perfil histórico, y de referencias teóricas para el acercamiento al tema. Sería deseable la inclusión en la bibliografía de todos los autores citados en el texto, quizás diferenciando  niveles de lectura según la formación de quienes se acerquen al manual. Y serían bienvenidas ediciones en castellano y portugués, pues constituiría un libro accesible económicamente en el mercado latinoamericano, en el que esta temática tiene importante presencia en la enseñanza y la investigación.

Marita Fornaro

Escuela Universitaria de Música

Facultad de Artes,

Universidad de la República de Uruguay


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